La sarna generalmente se contagia por el contacto directo, prolongado, piel con piel con una persona que tiene sarna. El contacto generalmente debe ser prolongado; un rápido apretón de manos o un abrazo generalmente no propagarán la sarna. La sarna se contagia fácilmente a las parejas sexuales y a los miembros de la familia. La sarna en adultos con frecuencia es adquirida sexualmente. La sarna a veces se propaga indirectamente al compartir artículos como ropa, toallas o ropa de cama usada por una persona infestada; sin embargo, dicha diseminación indirecta puede ocurrir mucho más fácilmente cuando la persona infestada tiene sarna costrosa.