El interior de nuestros ojos está lleno de fluidos vítreos. Estos líquidos ayudan a mantener la forma del ojo. Imagine un globo lleno de agua, ahora vacíelo. ¿Sigue siendo esférico como lo era cuando había agua en él? No. Se derrumba. Lo mismo sucedería si los líquidos vítreos se eliminan de nuestros ojos. Se colapsarían como un globo desinflado y no podremos ver. El fluido concuerda con la presión del aire.
El líquido que cubre nuestros ojos, el líquido lagrimal, que llamamos lágrimas en palabras comunes, ayuda a humedecer nuestros ojos y actúa como un líquido antibacteriano.
La lágrima contiene agua, mucina, lípidos, lisozima, lactoferrina, lipocalina, lacritina, inmunoglobulinas, glucosa, urea, sodio y potasio. Algunas de las sustancias (como la lisozima) luchan contra las infecciones bacterianas como parte del sistema inmunitario.
Si este líquido fuera removido, seríamos propensos a muchas infecciones oculares y también nuestros párpados podrían arañar y dañar la córnea.
Con respecto a la evolución sin fluidos oculares; nuestros ojos deben ser esféricos para una visión perfecta y si no hay fluidos en nuestros ojos desde el principio, necesitaríamos algo para inflar el ojo. Tal vez un exoesqueleto, pero solo aumentaría la presión en nuestros ojos. A medida que el aire intente pasar de una presión alta a una presión baja, nos empujará con creces hacia los globos oculares desde todas las direcciones y causará daños.