Cómo calmar los pies doloridos

Remoja tus pies en agua caliente (depende de tu tolerancia al calor) mezclada con sal de roca hasta que el agua se enfríe. A continuación, seque y masajee sus pies con aceite de coco o aceite de oliva. Intenta elevar tus pies con al menos una almohada cuando duermas.