Para que se lo considere patológico, una ocurrencia (percepción, pensamiento, idea, emoción o comportamiento) puede ser anormal (oír voces que le dan órdenes cuando está solo en una habitación), o inapropiado debido a su frecuencia, duración o intensidad. (sintiendo tristeza sin razón identificable).
Impacto en la funcionalidad: esto puede ser social o personal. Todos necesitamos llevar a cabo ciertas actividades en el día a día con el fin de satisfacer diferentes necesidades jerárquicas (refugio, alimento, relaciones significativas, recreación, etc.). Si un pensamiento, idea, percepción, comportamiento o hábito afecta esta capacidad en un grado que obstaculiza la funcionalidad del individuo, puede considerarse patológico.
Poder para cambiar / modificar: si una persona, por una razón u otra, presenta un pensamiento, comportamiento o emoción que de alguna manera causa daño o funcionalidad deteriorada; él o ella debería poder cambiar / modular la causa o las consecuencias para controlar el daño. Si una persona, por cualquier razón, no puede hacer esto, puede sugerir la presencia de una situación psicopatológica que debe abordarse.
Aceptación / tolerancia social: ciertos comportamientos pueden ser culturalmente aceptados en la cultura de una persona sin que se considere extraño, mientras que el mismo comportamiento en un entorno, grupo de edad o contexto social diferente puede considerarse inapropiado.