Se realizan chequeos regulares en animales, como en humanos, para asegurarse de que no haya nada de malo en su mascota.
Si hay un pequeño tumor dentro de tu gato, por ejemplo, y no llevas a tu gato al veterinario hasta que lo notes, es posible que el tumor haya crecido tanto que haya hecho mucho más daño o incluso que no funcione. Si llevaras al gato al veterinario para un chequeo regular, es posible que el veterinario haya descubierto el tumor lo suficientemente temprano como para tratarlo antes de que se convierta en un gran problema.
De nuevo, eso es solo un ejemplo, pero es válido para cualquier problema médico o de salud. La prevención o la detección temprana es la clave.