El manejo del dolor se refiere a cualquier tipo de intervención clínica que se dirige hacia el alivio del dolor físico del que un paciente puede estar sufriendo. Como el dolor es uno de los síntomas más debilitantes que sufre un paciente con cualquier tipo de enfermedad, el equipo clínico le presta especial atención. También en casos de enfermedad terminal (donde la esperanza de recuperación es casi nula), todos los esfuerzos clínicos se dirigen hacia los cuidados paliativos del paciente, lo que simplemente alivia al paciente de sus problemas sintomáticos, en lugar de tratar de curar la enfermedad. En muchos hospitales de cáncer, el control del dolor es uno de los principales objetivos de los médicos.
El manejo del dolor implica, en primer lugar, evaluar el tipo, la extensión, las características y el nivel del dolor, utilizando algunas herramientas de evaluación, como la escala de calificación del dolor. La escala de calificación del dolor de Wong-Baker es una de las más populares para evaluar el dolor en los niños y también se usa comúnmente con adultos. Después de la evaluación, el médico decide la mejor manera de reducir el dolor. Esto puede implicar administrar un medicamento para el dolor apropiado, aplicar terapias como infrarrojo, calor, terapia de ultrasonido, etc., educar al paciente sobre cómo pueden reducir el dolor a través de la postura corporal, la meditación, el posicionamiento de la pieza, etc. En casos extremos, la intervención quirúrgica puede ser llevado a cabo para deshacerse de los receptores de dolor de la parte bajo dolor.
El alivio del dolor le da confianza al paciente y mejora su vida.