Es difícil decir qué problemas pueden surgir ya que el espacio tecnológico todavía parece pequeño para la salud mental. Además, tales aplicaciones no deberían reemplazar la terapia profesional, pero podrían ayudar o complementar las rutinas existentes. Aquí hay algunos pensamientos:
Seguridad
A medida que rastrea los datos privados de la salud mental cotidiana de una persona, la confidencialidad y la privacidad se convierten en una preocupación principal. Así como un terapeuta juraría no contarle nada a nadie sobre la vida de un paciente; de manera similar, las aplicaciones deberían tomar un juramento similar: asegurarse de que las herramientas de seguridad como el cifrado de datos estén bien pensadas.
Expectativa
Dependiendo del tipo de persona que use la aplicación, es importante indicar explícitamente lo que el usuario espera de la aplicación, nunca para sobre-vender, sino para ser tan honesto y preciso como lo que hace la aplicación. Si una aplicación se presenta como la bala de plata para curar la depresión de alguien … y no es así, esa persona se sentirá traicionada, si no peor.
Estilo de vida
Las aplicaciones y wearables que rastrean su nivel de condición física y latido, los puntajes de sus pruebas, su presupuesto financiero y la base de código de propiedad de su compañía son cada vez más comunes hasta el punto que años atrás la gente pensaba que eran espeluznantes y ahora se están convirtiendo en la norma. Las aplicaciones de salud mental también pueden convertirse en la norma a la hora de pensar en las ideas anteriores.