Uno tiene que ser muy cuidadoso al etiquetar a alguien como hipocondríaco. Sí, todos conocemos pacientes que son dramáticos, de alta tensión, ansiosos, sensibles o incluso inocentes, pero eso no les impide tener una enfermedad real. Sí los hace más propensos a reportar a un proveedor a sus superiores, defensores de pacientes o la junta médica.
Si bien estos pacientes hacen que nuestras vidas sean más estresantes como médicos, tenemos que recordar que están sufriendo y nuestro trabajo es ayudarlos con ese sufrimiento. A veces, decirles que estarán bien es todo el tratamiento que se necesita.
Como médico, debemos entender que los síntomas son subjetivos y que los signos son objetivos. Un médico debe guiarse más por signos que por síntomas cuando se trata de tratamiento.